Aquí, el director estadounidense Thomas McCarthy se acerca al mundo de tres individuos cuyas vidas se cruzan junto a las vías de un tren.
Fin es un enano, misántropo y solitario, que se ha encerrado en sí mismo y en su pasión por los trenes. En la estación que ha heredado de un amigo fallecido conoce a Joe, joven algo infantil que trabaja temporalmente en un bar ambulante y que no tiene con quien entablar conversación; también se encuentra con Olivia, mujer madura y divorciada que no acaba de superar la depresión sufrida tras el fallecimiento de su hijo.
Ni su pasado, ni su situación personal, ni su forma de ser se parecen en lo absoluto. Y, sin embargo, después de unos comienzos tortuosos, poco a poco va surgiendo entre ellos una amistad que llenará el vacío de sus vidas, no sin cierta dificultad.
El final de la película al principio nos puede dejar un poco vacios, pero despues de analizarlo un poco se comprende que todo va a estar bien.
Recomendable sólo para amantes del cine independiente y que les guste comprobar lo complicada que es la vida para algunas personas y ver como hay solución para todo tipo de problemas y pesares, siempre y cuando no nos apartemos del mundo que nos rodea.





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