El director francés Jean Francois Richet nos presenta un “remake” bien hecho y divertido con mucha acción y buenas actuaciones, aunque Marion Bishop (Laurence Fishburne) sigue con la misma tónica del malandro y sobrador Morfeo de The Matrix.

La película tiene un muy buen comienzo y despues se duerme un poco mientras se plantea la trama principal, que vuelve a cojer ritmo (por fortuna) de la mitad de la película en adelante.

Recomendable para ver con un combo de amigos y ojala uno que otro licorillo.