Los animales de esta raza, rara vez superan el medio metro de alzada y apenas alcanzan un poco más de 25 kilogramos, sin embargo son capaces de atacar y lesionar seriamente a perros mucho más grandes.
Se calcula que una sola dentellada de estos canes puede alcanzar una presión de 150 kilogramos, lo cual es suficiente para desgarrar cualquier tejido o romper un hueso, sin más trámite.

Más allá de su capacidad física, que muchas veces es incrementada a través de un riguroso programa de ejercicios y hasta con el uso de esteroides, generaciones de criadores se han empeñado en potenciar al máximo la agresividad de estos animales, lo que les ha conferido la fama de asesinos.
Pero no todo es cuestión de instinto. Se han conocido casos en los que los criadores dejaban que sus cachorros destrozaran gatitos para fomentar su gusto por la sangre.

Los defensores de los derechos de los animales también han documentado casos en Estados Unidos y otros países en los que los pitbuleros utilizan a otros perros de gran tamaño (pastores alemanes, san bernardos y hasta viejos ovejeros ingleses) para usarlos de sparrings, que no es sino un eufemismo para explicar que estos animales sólo sirven para que el pitbull incremente su autoconfianza destrozándolos.

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Mira este caso de una una linda perra llamada Gipsy